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70 Aniversario
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LA AGRUPACION WINNIPEG DE SANTIAGO DE CHILE
REALIZO LOS ACTOS DE CELEBRACION DEL
70ª ANIVERSARIO DE LA LLEGADA DEL WINNIPEG
INFO:
Web  con   información   sobre
actos  del   70ª  Aniversario  de
la llegada del Winnipeg a Chile.




















Oreto Briz - Isla Negra - 04-09-2009      En la fotografia: Marcelino Cabañas y Artemio Mateos Alvarez   
Bajo el sol de septiembre a la orilla del océano desde donde llegaron hace 70 años, españoles
exiliados tras la Guerra Civil (1936-1939) rindieron hoy homenaje en Isla Negra al poeta Pablo Neruda,
quien fletó el Winnipeg, barco en el que llegaron a Chile en septiembre de 1939. Más de medio centenar
de descendientes y pasajeros del carguero francés Winnipeg, que zarpó de un puerto cercano a
Burdeos el 4 de agosto de 1939 con más de 2.366 refugiados, viajaronhasta la casa de Neruda en Isla
Negra para reunirse y compartir sus sentimientos.
Las noticias aterradoras de la emigración española llegaban a Chile. Más de quinientos mil hombres y
mujeres combatientes y civiles, habían cruzado la frontera francesa' escribió Neruda en su libro de
memorias 'Confieso que he vivido'.
'Teníamos un gobierno progresista. Ese gobierno del Frente Popular de Chile decidió enviarme a
Francia a cumplir la más noble misión que he ejercido en mi vida: la de sacar españoles de sus
prisiones y enviarlos a mi patria.'
El poeta viajó a Francia con este propósito, donde recibió miles de solicitudes de españoles refugiados
que querían embarcarse en el Winnipeg rumbo al continente americano.
Ayudado por el gobierno republicano español en el exilio, Neruda seleccionó las familias de refugiados
que partieron desde el puerto Trompeloup-Pauillac, cerca de Burdeos, en el antiguo carguero francés
Winnipeg el cuatro de agosto de 1939 y quienes, un mes más tarde, desembarcaron en el puerto
chileno de Valparaíso.
En el homenaje póstumo a Neruda, los españoles quisieron agradecerle al poeta el esfuerzo que hizo
para organizar el viaje que les llevó a Chile.
Junto a la tumba de Neruda, Félix Beltrán, quien cumplió seis años de edad durante la travesía del
Winnipeg, leyó la poesía 'A los niños de la guerra', escrita por él mismo, que fue seguida por un
caluroso aplauso de los exiliados.
En una ceremonia presentada por Jaime Ferrer, historiador e hijo de uno de los pasajeros del carguero,
algunos de los exiliados arrojaron tierra llevada de diferentes regiones de España sobre la tumba del
poeta para devolverle la tierra que un día les ofreció al ofrecerles refugio en su patria.
'Eran pescadores, campesinos, obreros, intelectuales, una muestra de la fuerza, del heroísmo y del
trabajo. Mi poesía en su lucha había logrado encontrarles una patria. Y me sentí orgulloso', escribió
Neruda.
Al término de la ceremonia, en la que actuó un coro vasco, los asistentes se desplazaron al interior de la
casa donde almorzaron y compartieron historias de su experiencia en Chile.
Entre los asistentes se encontraba Gilles Hertzog, hijo de dos médicos franceses que viajaron entre la
tripulación del Winnipeg, quién contó algunas anécdotas del barco.
'Es difícil expresar lo que estoy sintiendo. Encontrarme con mis hermanos', dijo uno de los españoles
que llegó en el Winnipeg, quien acudió a Isla Negra desde Brasil, donde reside en la actualidad.
El Winnipeg marcó el destino de sus más de 2.300 pasajeros y del pueblo chileno que les acogió, tal
como le sucedió a Aurora Gaiche, hija de un minero asturiano que llegó en el barco, y esposa de
Eduardo Carcavilla, quien con seis años viajó en el mismo barco junto al que años más tarde sería su
suegro.
Mercedes Corbato, recordó los ataques de aviones alemanes mientras ella, acompañada por su madre,
su hermana y una amiga, cruzaba los Pirineos con destino a Francia.
'Los aviones alemanes arrasaban con todo' explicó a Efe Corbato, quien relató cómo su hermana, una
vez pasados los aviones, la levantó del suelo y la obligó a continuar sin su amiga, alcanzada por una
bala.
Corbato, como la mayoría de exiliados que viajaron en el Winnipeg, pasó por distintos refugios y
campos de concentración franceses antes de embarcarse en el carguero.

'Que la crítica borre toda mi poesía, si le parece. Pero este poema, que hoy recuerdo, no podrá borrarlo
nadie', escribió el Neruda sobre esta hazaña.
Fuente: La Región Internacional.                                                    
Video 70ª Aniversario Isla Negra
LOS EXILIADOS ESPAÑOLES HOMENAJEAN A PABLO NERUDA POR EL WINNIPEG.
ESPAÑA
MADRID
TARRAGONA
AFICHES
PINTURA J.BALMES
LA ASOCiACIÓN ALLENDE EN TARRAGONA HA INAGURADO EL
15/09/2009 MUESTRA CON MATERIAL GRAFICO SOBRE EL WINNIPEG
Con  un   coloquio   sobre   el  Winnipeg en el que  
supervivientes,  Como  Margarita  Sancho ,  Carmen
Blasco  y  relatos  de  Jaime Ferrer  Mir - historiador  
chileno  de   origen   catalán,  que   escribió   el  libro
Winnipeg,  el   barco  de  la  esperanza,  se  dio   por
inagurada   la  exposición   que  cuenta  con  cuatro
ámbitos:<¡Adiós  España!> (el fin  de la Guerra Civil y
el éxodo a Francia); <Una actitud ante la vida> (Pablo
Neruda y el Winnipeg); <El barco de la esperanza> (la
travesía del Winnipeg) y <Viva Chile> (el desembarco
en Chile y la generación  Winnipeg).



"A Pablo Neruda le dije: 'Estoy viva gracias a ti"



NATALIA JUNQUERA 11/09/2009

“Voy a llorar mucho", advierte Elena Castedo mientras ojea la carta de la taberna andaluza que ha
escogido para comer. Fue la pasajera más joven del Winnipeg, el barco que arribó a Chile el 3 de
septiembre de 1939 con 2.500 republicanos rescatados de campos de concentración franceses por
el poeta Pablo Neruda. Han pasado 70 años, pero aún se emociona.
Fue la más joven en el barco con 2.500 republicanos que el poeta envió a Chile
"Cumplí dos años el día que llegamos a Valparaíso. Embarqué siendo la más joven, pero durante la
travesía nacieron dos niños. Uno murió. Las condiciones higiénicas no eran muy buenas. A mi madre,
que tenía 25 años, se le infectaron los oídos y se le reventaron. Quedó casi sorda. Mi padre había
perdido un ojo en la guerra, en el frente de Madrid".
Ella estuvo a punto de no subir con aquellos hombres y mujeres que a Neruda, según escribió en sus
memorias, le pareció que "venían de la angustia, de la derrota". "No dejaban subir a nadie con
infecciones, y yo tenía tosferina. Mi madre temblaba mientras nos entrevistaban por si no nos
dejaban subir. Cada vez que yo tosía, ella ponía mi cabeza contra su falda y un señor que estaba
detrás de nosotros en la cola, y se dio cuenta de lo que ocurría, carraspeaba para disimular". Cuando
años más tarde, Elena, convertida en la modelo mejor pagada de Chile, se reencontró con el poeta, se
presentó diciendo: "Estoy viva gracias a ti".
Está en Madrid porque no ha querido faltar al acto de homenaje organizado ayer por la embajada
chilena por el 70º aniversario de la llegada del Winnipeg, y para ver a su madre. Pero hace 70 años
que Elena no para en ningún sitio. "Al huir de la guerra perdimos nuestro país, nuestra familia. Ese
desarraigo del exiliado es para siempre. En Chile era refugiada española, en EE UU, una inmigrante, y
en España, una que hablaba con acento raro. No sé decirle dónde vivo. Soy una nómada".
Con ese sentimiento, el del desarraigo, construyó, ya siendo abuela, su primera novela, El paraíso,
que fue finalista de uno de los premios literarios más importantes de EE UU, el National Book Award.
"Todos los refugiados vivían mentalmente en España". Elena recuerda cómo sus padres despertaban
cada mañana con la esperanza de que aquel fuera el día de la desaparición del hombre que se lo
había arrebatado todo. "En cuanto murió Franco, volvieron a España".
Su padre, que empezó trabajando como camionero en Chile, terminó siendo el historiador de
referencia del país, Leopoldo Castedo. Elena se licenció en literatura española en la Universidad
Católica de Chile y se doctoró en Harvard. Entre tanto, se casó con un hombre posesivo y alcohólico
que murió joven y la dejó llena de deudas. Tuvo que reinventarse de nuevo. Vendió productos de
limpieza de puerta en puerta, dio clases de baile y durante un tiempo alimentó a sus hijos con lo que
le daban o lo que encontraba en cubos de basura. Porque la plaza en aquel barco habilitado para 80
personas y en el que embarcaron 2.500 escogidas por un poeta, había sido sólo un anticipo de la gran
aventura de su vida. Siguiendo a su segundo marido, consejero para asuntos económicos en la
embajada de Estados Unidos en Saigón, a Elena le tocó huir de su tercera guerra, Vietnam.
Ha estado varias veces a punto, pero no ha derramado una lágrima. En el plato queda media merluza
intacta. Lo justo sería decir que el pescado era muy grande y que ella tenía mucho que contar.
BARCELONA
AYUNTAMIENTO DE BARCELONA (HORTA - GUONARDÓ) Y CASA
AMÉRICA  CATALUÑA, REALIZAN HOMENAJE A SALVADOR ALLENDE  Y
EL 70ª ANIVERSARIO DE LA LLEGADA DEL WINNIPEG A CHILE.